La voluntad voluntariosa

“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor y la electricidad, la voluntad”, Albert Einstein

Me considero una voluntaria nata. No únicamente por ser voluntariosa, una aptitud meramente personal, sino porque también lo soy por elección y a conciencia. Durante los últimos años he dedicado muchas horas a trabajar por proyectos que al principio parecen no ser propios pero que a la larga inevitablemente termina siéndolo. Desde mi experiencia personal creo en la importancia y la necesidad de pasar del estado de sumarse a un proyecto al de sentirse parte de él es fundamental. Si realmente existe detrás de la acción voluntaria el afán de lograr la transformación social resulta imperativo asimilar los proyectos como nuestros, sino es únicamente un hacer distante. Pero en este proceso entran en juego también las acciones y actitudes de las organizaciones, que tienen en su mano la tarea de lograr homogeneizar al voluntario dentro del engranaje asociativo, tarea complicada si no se hace a conciencia, sobre todo si la organización cuenta con voluntarios y asalariados.

 

¿Dónde se establecen los límites de las colaboraciones de cada uno de los actores?

¿Cómo se crean relaciones interpersonales resistentes?

¿Cuál es la clave para mejorar la relaciones humanas?

¿Hasta dónde puedo y debo exigir?

¿Cuáles son los derechos y deberes de los voluntarios y de las organizaciones?

Muchas preguntas y muchas respuestas… y sobre todo tener en cuenta que no existe un modelo generalizado, sino que es necesario desarrollar acciones que se adapten a las personas.

“Voluntad firme no es lo mismo que voluntad enérgica y mucho menos que voluntad impetuosa”, Jaime Balmes


Estando dentro de las organizaciones no lucrativas me he dado cuenta que a veces es más simple hablar de co-operación, trabajo en red, apoyo, respeto e identificación conjunta de las realidades cuando miramos hacia fuera, hacia los proyectos, hacia las contrapartes y hacia los actores, pero nos quedamos a medio camino dentro de las organizaciones. Desde mi punto de vista (particular y partidista debo admitir), es imprescindible hacer una autocrítica sobre lo que podemos ofrecer a los voluntarios: aprendizaje, formación, identificación con los proyectos, participación y sobre todo ser uno más dentro de la organización. Escuchar-nos, hablar-nos, conocer-nos para trabajar para alcanzar los objetivos desde una mirada grupal. A la vez, deberíamos lograr identificar sus características, actitudes y sobre todo aptitudes para poder alcanzar una integración eficaz, esta palabra tan bonita y tan de moda que a veces se nos queda fuera del vocabulario organizativo.

 

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Construyendo redes no lucrativas

“Hay movimientos reivindicativos tradicionales, pero los movimientos más importantes, medio ambiente, ecologismo, mujeres, derechos            humanos, son movimientos de valores; por lo tanto, son movimientos que dependen, sobre todo, de la capacidad de comunicación y de la capacidad de llevar a cabo un reclutamiento de apoyos y de estímulos mediante esa llamada a los valores, a los principios y a las ideas”. Castells, M, Internet y la sociedad red.

 

 

 

Aunque parezca una palabra totalmente ajena a nuestro vocabulario, en los últimos años, el Networking (trabajo en red)  se ha ganado un lugar privilegiado entre los que desean mejorar su universo profesional.  El Network refiere a un entramado de contactos entre personas, entidades, organizaciones, empresas afines. Su objetivo es establecer contactos para que sea posible intercambiar información, establecer alianzas, encontrar oportunidades, conocer gente recomendada, etc. Este sistema se basa en un principio de reciprocidad, cuánto más hagamos por los demás, mayor será el rédito que obtendremos de estos.[1]

Desde un punto de vista estratégico y comunicativo, en la actualidad es inevitable y, podríamos decir, que casi obligatorio establecer lazos afianzados con los demás.  La razón es que la vida cotidiana se desarrolla como una red social. Establecemos contactos y lo más importante es comprender el poder que existe detrás de los vínculos, y más específicamente en nuestro caso, en el trabajo en red. El intercambio que permite el trabajo en red ayuda al crecimiento sostenible y evolutivo de las entidades y puede devenir en transformación, impulso, unión de sinergias hacia proyectos. En la actualidad es inimaginable pensar en un mundo sin redes sociales. El mundo avanza y dentro de la vorágine de información resulta complicado hacerse oír y ver. Las redes sociales nos proporcionan un camino accesible pero sobre todo otra forma de hacer las cosas, una unión basada en posicionamientos, en puntos de vista, en implicación y en identificación.