Congo, tierra violada

cien metros de profundidad, en un agujero donde a veces sólo se cabe de perfil, donde no hay oxígeno extra ni escapatorias, unos mineros en chanclas y sin casco cavan con un martillo y un cincel. Cuatro días despuésesa mina se derrumbará. Tres muertos.

Estamos en el este de la República Democrática del Congo, en las minas de Bisie, un lugar al que sólo se puede llegar caminando 50 kilómetros por la selva. Son losmayores yacimientos del país de casiterita, un mineral del que se extrae el estaño y que resulta imprescindible para nuestra tecnología.

Teléfonos móviles, ordenadores, videoconsolas no funcionarían sin él o sin otros minerales presentes en el Congo como el coltán. Una riqueza codiciada, por la que se lucha, se mata y se viola. Sobre todo se viola. La violación usada como arma de guerra.

En la guerra eterna que vive el Congo, los grupos armados que la peleaban han encontrado en el tesoro de los minerales una forma de financiar sus armas. Son los llamados minerales de sangre.

Un equipo de Reporteros Cuatro, REC se ha internado en las selvas del este del Congo haciéndose una pregunta: ¿Hasta qué punto nuestro progreso está pagado con sangre congoleña? Su viaje les ha llevado al interior de las minas, escoltados por unos oficiales del Ejército que les terminan robando el dinero, a los mercados de los minerales y a los frentes de esta guerra sin frentes.

En uno de esos lugares, Luvungi, el equipo de REC ha vivido el horror de conocer que todas las mujeres del pueblo fueron violadas en un asalto rebelde. “Me llevaron por la fuerza detrás de mi casa y me violaron, había cuatro y como soy mayor empecé a sangrar por todas partes. Tenía el cuerpo lleno de sangre.Cuando acabaron de violarme, cortaron esta parte de mi mano hasta me sentí como si hubiera muerto. Después me dejaron tirada allí durante 3 o 4 horas. Volvía arrastrándome sobre mi estómago como una serpiente hasta mi casa, me resultaba imposible caminar”. Lo cuenta Ana Burana. Tiene 80 años. Sólo es una de las a 235 mujeres, 52 niñas, 13 hombres y tres niños que fueron violados durante cuatro días.

Congo, tierra violada es un reportaje de David Beriain.

REC: Congo, tierra violada (Reporteros cuatro)

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When the last tree is cut…

There’s a proverb that says: “When the last tree is cut, when the last river has been poisoned, when the last fish has been caught, then we will find out that we can’t eat money.”

Video: Greenpeace

¿Llegaremos a hablar de territorios socialmente responsables?

La responsabilidad social corporativa más que un modelo a seguir ha de ser una filosofía y como tal debe aplicarse en todos los ámbitos de la empresa.

Cuando hablamos de responsabilidad Social corporativa (RSC) llegamos a la conclusión de que no existen formulas mágicas ni una lista específica de pasos a seguir para lograrla, aunque para comenzar podríamos decir que los pilares estarían relacionados con establecer una estrategia corporativa que sea responsable y que se aplique a nivel interno y externo. Estaríamos hablando de empresas que gestionan su responsabilidad y dicho compromiso está basado en la equidad, es decir, debe existir un ida y vuelta para con uno mismo y los demás. Teniendo en cuenta estos principios, resulta implícito encontrar en la RSC los beneficios que harán que nuestra empresa incorpore normas de calidad, eficacia y eficiencia y que, por tanto, repercutan en resultados positivos.

Este proceso estaría integrado dentro de un manual de buenas prácticas como algo que forme parte de la propia empresa y que esté relacionado directamente con la gestión y la dirección estratégica. La RSC hoy en día no es una moda, sino que significa una nueva forma de entender la empresa, con principios éticos. Dicho manual debería apuntar a la mejora basada en valores, el establecimiento de vínculos y la definición de un código ético. Para lograrlo es imprescindible llevar a cabo una gestión transparente, sostenible y saber rendir cuentas. No estamos hablando de mero filantropismo ya que normalmente cuando alguien habla de RSC la primera idea que nos viene a la cabeza se centra en colaboraciones con entidades del tercer sector social o bien con prácticas que tienen que ver con el respeto al medio ambiente. Efectivamente esto también es RSC pero la buena gestión va más allá de una mera colaboración. Cuando trabajamos conjuntamente con una entidad, es imprescindible tener valores comunes y contar con propuestas específicas, que nos hagan sentir socios, generar confianza y establecer alianzas. La filosofía de la RSC se basa en analizar el impacto positivo que las buenas prácticas pueden tener dentro y fuera de nuestra empresa.

En la actualidad son muchas las empresas que integran la RSC en su hacer, explica Josep Maria Canyelles experto en el tema, y van desde las grandes corporaciones hasta las pequeñas empresas familiares, pasando por las PYMES. La razón: La RSC crea confianza a nivel interno y externo situación que da como resultado un crecimiento sostenible basado en la calidad y el compromiso. Teniendo en cuenta esta visión, la RSC debe aplicarse a todos los niveles, en las normas básicas internas, en los efectos y resultados y en el entorno. Se trata de una gestión que deja de lado la mediocridad ya que,  sin importar que la empresa sea grande o pequeña, estaría dirigida por líneas estratégicas que implican cierto nivel de eficacia. Así es posible obtener resultados beneficios, mejorar la imagen, la confianza, la seguridad en el trabajo, la buena gestión de los recursos humanos y establecer relaciones positivas y de respeto con el entorno que nos rodea, el medio ambiente y las personas.

Lo ideal sería que la RSC pudiera extenderse y traspase las fronteras de la propia empresa para poder hablar de territorios socialmente responsables, explica Canyellas, en donde todos los actores, las empresas, las ONL, los profesionales, la ciudadanía, las corporaciones y el sector público, gestionen su responsabilidad, no sólo para mejorar el entorno y las relaciones entre si, sino como camino hacia la excelencia individual y colectiva. Por suerte, asegura el especialista, cada vez más la tendencia apunta a la aplicación de esta filosofía a nivel global.

LFG.

Recicla-te

En algunos casos dilucidar cuál es el contenedor correcto para determinado tipo de producto puede convertirse en una odisea. Para que no te confundas, aclaramos tus dudas y te contamos por dónde comenzar.

Una persona es capaz de generar 1kg de basura al día, por lo que si la reciclamos ahorraremos energía, agua, materias primas y cuidamos el medio ambiente. La manera más simple de clasificar nuestra basura en casa es colocando diferentes cubos: azul para el papel y el cartón, verde para el vidrio, amarillo para el plástico y el metal y uno para la basura orgánica. Si tienes dudas, te las despejamos.

  • ¿Cómo me deshago del papel aluminio y el film? El contenedor amarillo es el de los metales y los plásticos por lo que allí se han de arrojar las latas, los aerosoles (desodorantes, laca), las bombonas , los envoltorios de plástico o papel aluminio, los productos de acero como grifos o las herramientas,  los de hierro, la chatarra, las tuberías de plomo, los cables de cobre, etc
  • Los plásticos más peligrosos son aquellos en los que en el símbolo de reciclaje aparece un 3, PVC (suelas de los zapatos), un 5, polipropileno (envases de alimentos, tapas, bidones de agua mineral) o el 6, espuma plástica (bandejas de comida envasada de los supermercados). Hemos de colocarlos en el contenedor amarillo, junto con los artículos de porexpan, las bolsas de plástico, los briks de leche, tomates, vino, nata o zumos ya que pueden tardar años en biodegradarse.
  • Otros elementos utilizados en casa son los envases de tubo (pasta de dientes, la leche condensada, mayonesa…) su sitio, una vez más, es el contenedor amarillo, así como los bolígrafos y los blisters (envases de las pilas).
  • Si  consideramos que una tonelada de papel reciclado salva 17 árboles, entenderemos lo importante que es arrojar al contenedor azul los cartones, sobres, papel de diario, revistas, libretas que no usamos.
  • Una actividad muy conocida es el reciclaje de tintas de impresora ya que resulta más económico. Puedes optar por esta posibilidad o bien lanzarlas al iglú amarillo.
  • Un dato muy importante es que los pañales, los papeles encerados, plastificados o metalizados y los que están sucios no se han de arrojar al contenedor de papel.
  • Si deseas deshacerte de muebles, déjalos en la calle el día de recogida de trastos.
  • Para lograr un correcto reciclaje del vidrio es importante que los envases de cristal se lancen sin tapas, plásticos, pegatinas, papeles o impurezas. Y recuerda que no debes colocar en este contenedor las bombillas, espejos, tubos fluorescentes o lunetas de automóviles.
  • La materia orgánica con la que se hace compost (abono para cultivos) son los restos de comida, cáscaras de frutas, verduras, huevos y mariscos, huesos, cenizas, restos de infusiones y café, pañales, compresas, tampones. También el césped, las ramas, plantas, etc.
  • Es aconsejable reducir al máximo el tamaño los envases y plegar los cartones para ahorrar espacio en el contenedor.

Existen determinados productos que, por sus características, han de entregarse en los Puntos Limpios o Centros de Recogida y Reciclaje de cada ayuntamiento ya que no es posible arrojarlos en los contenedores que se encuentran en la vía pública. Te contamos cuáles son.

  • El aceite, la mantequilla y la grasa de cocina son reciclables. El aceite, por ejemplo, puede utilizarse hasta tres veces, luego podemos colocarlo en un recipiente y llevarlo a los puntos de recogida.
  • Las pilas, los acumuladores y las baterías contienen mercurio y cadmio por lo que son muy contaminantes. Nunca han de tirarse en la basura ya que si se rompen dejan escapar su contenido. Arrójalas en los contenedores especiales que se encuentran en las farmacias o tiendas de fotos.
  • ¿Y la ropa y zapatos que ya no usamos? En algunos barrios existen unos contenedores especiales que se utilizan para la recogida de ropa que es reutilizada por asociaciones o bien vendida en tiendas de segunda mano.
  • Los electrodomésticos, los teléfonos móviles, el material sanitario, los líquidos fotográficos o los tubos fluorescentes, por ejemplo, también han de tener un tratamiento selectivo.
  • Si decidimos pintar la casa es importante no tirar al desagüe los restos de esmaltes, aguarrás, tintes ya que son muy tóxicos, llévalos a los centros especializados junto con productos como aceite de motor, líquido de frenos o inflamables.

¿Adiós a las bolsas de plático?

Las bolsas de plástico comerciales vislumbran su fin. Algunas administraciones públicas y asociaciones ecologistas plantean cobrar por ellas para detener su consumo indiscriminado. ¿Es que no somos capaces de economizarlas? Pues te damos pistas.

De las 238 bolsas de plástico que recibe cada español al año apenas un 10% se recicla, lo que significa que se tiran en vertederos o en ecosistemas naturales como el mar. Tanto es así que la Generalitat de Cataluña en 2009 estudiaba aplicar un coste para reducir su utilización en un 30%. Otras posibilidades que se barajan son remunerar al cliente con el importe de las bolsas que no utilice o prohibir su distribución gratuita. Y es que si una persona dejara de coger una bolsa, se lograría la energía necesaria para mantener encendida una nevera 946 años. En caso de que se decida gravarlas, habría que fijar un precio que pagarían los distribuidores o consumidores, recaudación que se destinaría a desarrollar y aplicar proyectos de prevención y concienciación. Estas mesuras ya se aplican en países como Francia, Australia, China o Irlanda en vista del impacto medioambiental que causa el plástico.

Limita su consumo

En realidad el meollo del asunto está en la repartición indiscriminada que se hace de las bolsas que, en muchos casos, son de mala calidad y se rompen fácilmente. Así, este artículo indispensable en el momento de hacer la compra se desecha sin más. Ignaci Pons responsable de marketing de Veritas, una empresa que ofrece a sus consumidores bolsas de papel, indica que “estamos instalados en la cultura del usar y tirar. Debemos consumir de una forma más racional y respetuosa con el medio ambiente y ser responsables de los residuos que generamos”. Siguiendo esta línea, existen antecedentes que demuestran que es posible reducir su derroche. En Guipúzcoa, por ejemplo, el 80% de las bolsas adquiridas en los comercios tienen la suerte de ser reutilizadas para los residuos, según un informe del Departamento de Desarrollo Sostenible de la Diputación.

Cuida tu entorno

Si bien es más simple optar por la bolsa que te ofrecen en el comercio, intenta aplicar estas ideas menos contaminantes:

  • Los carritos: el antiguo compañero de compras de nuestras madres es una opción más que cómoda. Aunque supone una inversión de unos 30€, a la larga se amortiza y es cómodo para llevar varios productos.
  • Lleva tú las bolsas de plástico: puedes plegarlas y guardarlas en la cartera o en el bolsillo para utilizarlas en cualquier momento.
  • Anímate con las cestas: por qué no utilizar los bolsos tipo cestas. Además los hay de diversos tipos, tamaños y colores y su vida útil es prolongada.
  • Aprovecha los bolsos de tela: aquellos que regalan en algunas tiendas cuando realizas una compra. En lugar de guardarlos en el armario colócales en tu cartera para reutilizarlos.
  • Coge sólo las necesarias: ¿por qué pillar dos bolsas si con una es suficiente? A partir de ahora plantéate limitar la cantidad que cojas en el supermercado.

Las biodegradables

Otras alternativas ecológicas se inclinan por las bolsas que se biodegradan en corto tiempo. Por ejemplo, la empresa SPHERE ha desarrollado unas que, aunque más caras que las habituales, se degradan en 90 días. Están confeccionadas a base de almidón de patata. Claro que el uso de este producto en grandes cantidades también podría derivar en el encarecimiento de los precios de los alimentos. Entonces, ¿cuál es la fórmula? Todo parte de establecer un cambio en el estilo de vida y de utilizar diversos recursos que atenten menos contra el medioambiente. Los comerciantes de Donosita, en 2008 regalaron a sus clientes 15.000 bolsas de algodón, llamadas “Ekosasky”, para que puedan ser lavadas y reutilizadas una y otra vez. Por otro lado, los supermercados ALCAMPO ofrecen a sus clientes bolsas biodegradables que cuestan 0,39€ cada una, así el cliente puede elegir entre comprarla o bien utilizar la gratuita.

El experto aconseja

Anna Peña, portavoz de la Fundación para la Prevención de Residuos y Consumo Responsable.

¿Cuál es el impacto medioambiental de la utilización de tantas bolsas?

Las bolsas de plástico están fabricadas a partir de petróleo, un recurso no renovable que puede tardar entre 400 y 1.000 años en descomponerse. Además, su reciclaje es escaso y costoso energéticamente ya que la mayoría se incinera y su dispersión al medio ambiente provoca la afectación y la mortandad de animales del medio terrestre y acuático.

¿En qué se basa la normativa que intentan aplicar?

El impuesto ecológico es una medida para desincentivar el uso de la bolsa de plástico. Tiene un contenido pedagógico y de reflexión. Es necesario comprender el coste medioambiental que tiene este producto en su ciclo de vida porque así será posible crear una corriente informativa a nivel de prevención de los residuos. No nos hemos de quedar sólo con que “siempre se ha de pagar”, sino con el porqué y las alternativas que existen.

¿A dónde se destinaría la tasa?

El importe se revertirá a un nuevo organismo, el Fondo Económico de Prevención (FEP) con una destinación hacia actuaciones medioambientales.