Construyendo redes no lucrativas

“Hay movimientos reivindicativos tradicionales, pero los movimientos más importantes, medio ambiente, ecologismo, mujeres, derechos            humanos, son movimientos de valores; por lo tanto, son movimientos que dependen, sobre todo, de la capacidad de comunicación y de la capacidad de llevar a cabo un reclutamiento de apoyos y de estímulos mediante esa llamada a los valores, a los principios y a las ideas”. Castells, M, Internet y la sociedad red.

 

 

 

Aunque parezca una palabra totalmente ajena a nuestro vocabulario, en los últimos años, el Networking (trabajo en red)  se ha ganado un lugar privilegiado entre los que desean mejorar su universo profesional.  El Network refiere a un entramado de contactos entre personas, entidades, organizaciones, empresas afines. Su objetivo es establecer contactos para que sea posible intercambiar información, establecer alianzas, encontrar oportunidades, conocer gente recomendada, etc. Este sistema se basa en un principio de reciprocidad, cuánto más hagamos por los demás, mayor será el rédito que obtendremos de estos.[1]

Desde un punto de vista estratégico y comunicativo, en la actualidad es inevitable y, podríamos decir, que casi obligatorio establecer lazos afianzados con los demás.  La razón es que la vida cotidiana se desarrolla como una red social. Establecemos contactos y lo más importante es comprender el poder que existe detrás de los vínculos, y más específicamente en nuestro caso, en el trabajo en red. El intercambio que permite el trabajo en red ayuda al crecimiento sostenible y evolutivo de las entidades y puede devenir en transformación, impulso, unión de sinergias hacia proyectos. En la actualidad es inimaginable pensar en un mundo sin redes sociales. El mundo avanza y dentro de la vorágine de información resulta complicado hacerse oír y ver. Las redes sociales nos proporcionan un camino accesible pero sobre todo otra forma de hacer las cosas, una unión basada en posicionamientos, en puntos de vista, en implicación y en identificación.

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Congo, tierra violada

cien metros de profundidad, en un agujero donde a veces sólo se cabe de perfil, donde no hay oxígeno extra ni escapatorias, unos mineros en chanclas y sin casco cavan con un martillo y un cincel. Cuatro días despuésesa mina se derrumbará. Tres muertos.

Estamos en el este de la República Democrática del Congo, en las minas de Bisie, un lugar al que sólo se puede llegar caminando 50 kilómetros por la selva. Son losmayores yacimientos del país de casiterita, un mineral del que se extrae el estaño y que resulta imprescindible para nuestra tecnología.

Teléfonos móviles, ordenadores, videoconsolas no funcionarían sin él o sin otros minerales presentes en el Congo como el coltán. Una riqueza codiciada, por la que se lucha, se mata y se viola. Sobre todo se viola. La violación usada como arma de guerra.

En la guerra eterna que vive el Congo, los grupos armados que la peleaban han encontrado en el tesoro de los minerales una forma de financiar sus armas. Son los llamados minerales de sangre.

Un equipo de Reporteros Cuatro, REC se ha internado en las selvas del este del Congo haciéndose una pregunta: ¿Hasta qué punto nuestro progreso está pagado con sangre congoleña? Su viaje les ha llevado al interior de las minas, escoltados por unos oficiales del Ejército que les terminan robando el dinero, a los mercados de los minerales y a los frentes de esta guerra sin frentes.

En uno de esos lugares, Luvungi, el equipo de REC ha vivido el horror de conocer que todas las mujeres del pueblo fueron violadas en un asalto rebelde. “Me llevaron por la fuerza detrás de mi casa y me violaron, había cuatro y como soy mayor empecé a sangrar por todas partes. Tenía el cuerpo lleno de sangre.Cuando acabaron de violarme, cortaron esta parte de mi mano hasta me sentí como si hubiera muerto. Después me dejaron tirada allí durante 3 o 4 horas. Volvía arrastrándome sobre mi estómago como una serpiente hasta mi casa, me resultaba imposible caminar”. Lo cuenta Ana Burana. Tiene 80 años. Sólo es una de las a 235 mujeres, 52 niñas, 13 hombres y tres niños que fueron violados durante cuatro días.

Congo, tierra violada es un reportaje de David Beriain.

REC: Congo, tierra violada (Reporteros cuatro)