Indignación + compromiso = cambio

El pensamiento productivista, auspiciado por occidente, ha arrastrado al mundo en una crisis de la que hay que salir a través de una ruptura radical con la escapada hacia delante del “siempre más”, en el dominio financiero pero también en el de las ciencias y las técnicas. Ya es hora de que la preocupación por la ética, por la justicia, por el equilibrio duradero prevalezcan. Puesto que los más graves riesgos nos amenazan. Y pueden llevar a su término la aventura humana en un planeta que podría volverse inhabitable para el hombre. Estéphan Hessel, ¡Indignaos!

El sujeto como agente histórico y social es parte del engranaje de una maquinaria compleja. Funcionalmente toma un lugar, se posiciona. Nada es espontáneo, algo sucede porque hay una coyuntura y determinadas capacidades que lo facilitan, que causan en efecto y por tanto un cambio.

El sujeto es más que el espacio donde se mueve e interactúa, lo trasciende porque contiene gran cantidad de significantes, huellas, historias y trayectorias. El sujeto es global, primero porque está envuelto por un bagaje propio y segundo porque está marcado por una globalidad que traspasa sus propias fronteras. La globalidad es multiculturalidad, intercambio e información pero también puede acarrear dilución y pérdida identitaria; ¿adormecimiento? 



Estamos perdiendo derechos

“Los estados tienen proyectos meramente corporativos” aseguraba Saskia Sassen en una conferencia sobre ciudadanas globales a la que asistí en Barcelona. Y la trascendencia en la vulneración de los derechos se da en todos los niveles de la sociedad. Aparentemente comienza por algo que puede no concernirnos pero a la larga nos tocará, porque dentro del tejido social todo es transversal, el problema enfatizaba la socióloga, es la pasividad.

Al recorte en sanidad le sigue el recorte en educación, la flexibilización laboral o la ley de inmigración totalitaria y egoísta. Como ciudadano, puede que hayas decido pagar asistencia sanitaria privada y creas que no te toca la reducción de presupuestos, pero indefectiblemente estás aceptando que el Estado se desligue de sus obligaciones y vulnere tu derecho a una sanidad digna o a una educación pública de calidad. Es la pérdida de la batalla social, el retroceso y sobre todo la victoria de los mercados. 

En este contexto, los hijos del estrato social llamado “clase media”, que se fue gestando en los pasados 30 años, han sido preparados para un modelo económico que no se puede sostener y que no puede ofrecerles aquello que han ido mamando de sus padres.

“La peor actitud es la indiferencia, decir “paso de todo, ya me las apaño”. Si os comportáis así, perderéis uno de los componentes esenciales que forman al hombre. Uno de los componentes indispensables: la facultad de indignación y el compromiso que la sigue”. Hessel

 Siempre ha habido actores que hacen Lo Social y lo político (establecimiento de relaciones de convivencia y actividad asociativa) que, de alguna manera, definen los espacios en donde nos movemos, los llamados espacios de poder.

Estos espacios existen en todos los ámbitos, entendiendo el poder no únicamente como el gubernamental, sino también el que se gesta en el ámbito privado y social, el relacionado con los conocimientos, la formación, las tecnologías, la comunicación, la información, la religión, la educación, etc.

El poder sobre el poder normalmente se mantiene estático por un periodo de tiempo, aunque también otros sectores pueden apropiarse de él.



En determinadas situaciones la falta de poder puede ser un disparador y transformar la realidad, adquirir complejidad e incidir en el paradigma. Tal vez causar una grieta en él y comenzar a realizar una ruptura que puede dar paso al cambio de modelo. En este sentido, aquellos que no tienen el poder se convierten en sujetos vitales de la historia, sujetos históricos, y comienzan a interactuar en el entramado social, a partir de la actividad asociativa.

La clave está en comprender que los que en un momento son “Los Sin Poder”, pueden convertirse en protagonistas de su propia historia al adquirir una condición de y, posteriormente, actuar. Redimensionan la realidad desde una nueva construcción de su rol. Sólo los que actúan en Lo social serán los que puedan pasar a la acción porque son los que verdaderamente están despiertos.

El quid de la cuestión es si los ciudadanos encontraremos en nosotros mismos las herramientas necesarias para modificar el modelo y, sobre todo, para mantener la energía que necesitan las transformaciones. Se trata de impulsar cambios desde dentro, desde el propio tejido social de base. Comenzar por cada uno para luego poder reconocer la fuerza impulsora de los demás y reconstituirnos en un todo. Para lograr esto, sería necesario comenzar a construir relaciones sociales fortalecidas, que permitan amalgamar las diferencias y que den lugar a la semilla del cambio.

Para que el relevo del modelo sea verdadero es imperativo re-significar algunos contenidos, entender que debemos construir relaciones de respeto, por el otro y por el entorno, dejar de lado el individualismo y re-posicionarnos como actores de Lo Social. Revalorizar lo que realmente importa, dejando de lado la concepción meramente economicista que tenemos del bienestar.

“Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible.” Mahatma Gandhi


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La incidencia política de las ONL

“La corresponsabilidad social ha de permitir trabajar de forma conjunta para la transformación de la sociedad”, Observatorio del Tercer Sector, La incidencia política desde el tercer sector.

Hay un lema que asegura que juntos somos más. El caminar juntos hace mucho pero el trabajar juntos hace aún más, sólo así es posible  ver vientos reales de cambio. La sociedad en su conjunto está compuesta por diversos actores sociales y la unidad, colaboración y la labor conjunta, desde una perspectiva corresponsable resulta vital y a la vez es más rentable a nivel de recursos económicos y humanos. Es más, la OTS en el 2007 publicó un estudio sobre la incidencia política en el tercer sector social en donde asegura que ninguno de los actores sociales (entidades no lucrativas, Administración pública o empresas privadas) pueden afrontar por separado los retos sociales actuales. “La incidencia política toma una importancia capital en el juego de la corresponsabilidad social del tercer sector. La  corresponsabilidad de las organizaciones no lucrativas tiene que permitir trabajar para la visión de la sociedad desde los propios valores del sector, para dar voz a los colectivos más desfavorecidos, etc. En definitiva, actuar como un agente social reconocido y comprometido”. [1]

 

Normalmente cuando se piensa en las ONL, hablamos de asociaciones independientes que no tienen una afiliación política. Desde este punto de vista podríamos asegurar que ninguna organización debería tomar una postura política específica, aunque está claro que muchas la tienen. Tomar una postura política puede significar estar de acuerdo o no con el hacer del otro. Por eso, normalmente, e inevitablemente, las ONG sí tenemos una posición política determinada, aunque eso no significa ir de la mano con un partido político, sino más bien se trata de una forma de pararnos frente a la sociedad. En esta línea, resulta imprescindible asumir funciones en la construcción  conjunta de políticas públicas, ser partícipe de las mismas en todos los ámbitos (medio ambiente, cooperación, ámbitos sociales) y reforzar lazos con el sector privado, sobre todo en lo que respecta a la Responsabilidad Social Corporativa.

 

La OTS define a la incidencia política como el proceso de influir en los resultados de las actuaciones, comportamientos y posiciones políticas, tanto de las instituciones públicas como privadas. Así mismo, la Coordinadora de ONG para el Desarrollo, CONGDE, asegura que la incidencia política es “el conjunto de acciones, estudios, denuncia, información pública, diálogo social, presión, propuestas alternativas que mediante la movilización social y la participación en órganos representativos realizan las ONG”.

 

El objetivo de definir qué es incidencia política y tomar un posicionamiento en la escena social define a una ONL y esta característica se aplicará en todos los documentos de la entidad. Reconocernos partícipes de los cambios implica también comprometernos con los mismos y continuar actuando, siempre desde una visión crítica, analizando y luchando por nuestros ideales, que son los que nos definen como asociación.


[1] Observatorio de Tercer Sector, La incidencia política desde el tercer sector.