Repsol YPF en Colombia

El petróleo en Colombia alimenta el conflicto armado colombiano y la presencia de Repsol en la región de Arauca, muy castigada por la guerra, ha levantado sospechas sobre su implicación. La entrada de paramilitares en la región coincidió con el anuncio del descubrimiento de petróleo en uno de sus pozos. A partir de entonces se documentaron horrendas masacres y múltiples violaciones de derechos humanos. Repsol invade también territorios indígenas lo que ha motivado una fuerte resistencia de las comunidad U’wa.

El ODG estuvo en Arauca conociendo de primera mano todos los impactos sociales y ambientales generados y toda la resistencia contra la petrolera. El resultado ha sido este informe:

Repsol_Colombia

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Desentrañando Colombia (Periodismo Humano)

Colombia vive una guerra desde hace décadas, aunque la haga silenciosamente, aunque lo llamen conflicto y la “seguridad democrática” del presidente Álvaro Uribe haya podido encubrirla para que se libre durante la noche, cuando los helicópteros del ejército alzan el vuelo y sobrevuelan las montañas y las carreteras, alumbrando a ratos con sus potentes focos. Aunque sea también durante la noche cuando caravanas militares recorran su geografía para adentrarse a las primeras horas en la selva. Aunque los muertos sean desaparecidos, arrojados a los ríos, descuartizados, o quemados en hornos crematorios. Colombia libra una guerra en la que participan las guerrillas de las FARC y del ELN, los paramilitares y el Estado y que se lleva por delante la vida de miles de personas, ya sea arrebatándoles sus tierras y obligándoles a convertirse en mendigos en las urbes, o directamente asesinándolos. Matan a los campesinos, a los indígenas, a los maestros, a los sindicalistas, a los políticos, a los periodistas que se empeñan en seguir siendo ciudadanos, y acallan a base de amenazas a aquellos que, acaso hay algo más humano, quieren tan sólo seguir viviendo. Colombia, socia preferente de Estados Unidos frente a la amenaza de las nuevas izquierdas latinoamericanas, y de Europa, protectora de sus multinacionales y de sus grupos editoriales.

http://desentranando-colombia.periodismohumano.com/

Desentrañar Colombia es un recorrido por este país a través de sus víctimas, que son también quienes demuestran la grandeza de una parte del país que lucha contra la locura a base de cordura y de compromiso con los derechos humanos. Los familiares de desaparecidos de todos los bandos que señalan públicamente a los responsables, denuncian, se organizan e incluso se ponen frente a una cámara buscando ayuda en el extranjero, sabiendo que, a cambio, les puede esperar una fosa pero que están tan preñados de dolor que sólo les queda luchar por su dignidad y la de sus muertos. Los periodistas, que tienen que vivir con la pérdida de tantos colegas, con el miedo metido en el cuerpo, con unos medios voceros del poder, teniendo que comprar ellos mismos los espacios para poder informar, los periodistas que siguen siendo un ejemplo internacional del buen reporterismo. Los defensores de derechos humanos que por hablar de justicia social son señalados por el propio gobierno de Uribe como terroristas, ayudando así a que los paramilitares sepan a quiénes deben encañonar. Los indígenas, que ven como las multinacionales les arrebatan sus tierras, su cultura y el futuro de sus hijos amparados por el Estado. Y la coca, fuente de ingreso de todos los bandos armados, para seguir bañando de sangre este país para divertimento de europeos y norteamericanos.

Fuente: Periodismo Humano, http://www.periodismohumano.com

James Nachtwey, Documental

El mundo pasa rápidamente.
Podemos asistir pasivamente a ese paso o podemos guardar los instantes para la posteridad. Cartier Bresson

 

Congo, tierra violada

cien metros de profundidad, en un agujero donde a veces sólo se cabe de perfil, donde no hay oxígeno extra ni escapatorias, unos mineros en chanclas y sin casco cavan con un martillo y un cincel. Cuatro días despuésesa mina se derrumbará. Tres muertos.

Estamos en el este de la República Democrática del Congo, en las minas de Bisie, un lugar al que sólo se puede llegar caminando 50 kilómetros por la selva. Son losmayores yacimientos del país de casiterita, un mineral del que se extrae el estaño y que resulta imprescindible para nuestra tecnología.

Teléfonos móviles, ordenadores, videoconsolas no funcionarían sin él o sin otros minerales presentes en el Congo como el coltán. Una riqueza codiciada, por la que se lucha, se mata y se viola. Sobre todo se viola. La violación usada como arma de guerra.

En la guerra eterna que vive el Congo, los grupos armados que la peleaban han encontrado en el tesoro de los minerales una forma de financiar sus armas. Son los llamados minerales de sangre.

Un equipo de Reporteros Cuatro, REC se ha internado en las selvas del este del Congo haciéndose una pregunta: ¿Hasta qué punto nuestro progreso está pagado con sangre congoleña? Su viaje les ha llevado al interior de las minas, escoltados por unos oficiales del Ejército que les terminan robando el dinero, a los mercados de los minerales y a los frentes de esta guerra sin frentes.

En uno de esos lugares, Luvungi, el equipo de REC ha vivido el horror de conocer que todas las mujeres del pueblo fueron violadas en un asalto rebelde. “Me llevaron por la fuerza detrás de mi casa y me violaron, había cuatro y como soy mayor empecé a sangrar por todas partes. Tenía el cuerpo lleno de sangre.Cuando acabaron de violarme, cortaron esta parte de mi mano hasta me sentí como si hubiera muerto. Después me dejaron tirada allí durante 3 o 4 horas. Volvía arrastrándome sobre mi estómago como una serpiente hasta mi casa, me resultaba imposible caminar”. Lo cuenta Ana Burana. Tiene 80 años. Sólo es una de las a 235 mujeres, 52 niñas, 13 hombres y tres niños que fueron violados durante cuatro días.

Congo, tierra violada es un reportaje de David Beriain.

REC: Congo, tierra violada (Reporteros cuatro)

Fronteras invisibles

Los fotoperiodistas Edu León (33) y Olmo Calvo (27) son autores del proyecto “Fronteras Invisibles”. Durante ocho meses han estado recorriendo las calles de Madrid con sus cámaras para documentar los controles identificativos y las “redadas” que lleva a cabo la policía con la población inmigrante. Junto a las fotografías han ido recogiendo testimonios de los abusos que sufren a menudo estas personas durante los controles, las detenciones o su estancia en los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIEs), “una realidad que nadie quiere ver y que está al lado de nuestra casa”, dice Edu León.

Fronteras invisibles

When the last tree is cut…

There’s a proverb that says: “When the last tree is cut, when the last river has been poisoned, when the last fish has been caught, then we will find out that we can’t eat money.”

Video: Greenpeace

¿Tú a los 11 años trabajabas? Miles de niños bengalíes sí

En España lo normal es que un niño de 11 años esté cursando 6º de primaria, practicando algún deporte, jugando con sus amigos. En definitiva, viviendo su infancia dignamente. En Bangladesh un niño de su misma edad probablemente esté trabajando en las peores condiciones para que su familia y él puedan comer, sin tiempo para ir a la escuela, y por supuesto sin conocer el juego.

http://www.canalsolidario.org/noticia/tu-a-los-11-anos-trabajabas-miles-de-ninos-bengalies-si/24652