El poder de los mercados y la crisis alimentaria

Internet se ha convertido en el mayor aliado de las transacciones internacionales ya que facilita el intercambio de información y es posible saber no sólo cómo están las bolsas más importantes del mundo, sino también permite mover en cuestión de minutos grandes cifras de dinero.

Así, resulta muy complicado controlar el movimiento de capitales y sobre todo de la especulación. Pero el mayor problema ante la especulación es cuando los gobiernos, las empresas y la banca se dan la mano o se convierten en hermanos de sangre. El objetivo es identificar cuáles son los productos que cotizan a mayor precio.

Las razones de la crisis actual se deben principalmente a que “los mercados son cada vez más especulativos”, aseguraba Arcadi Oliveras, doctor en ciencias económicas, en una charla enla UniversidadInternacionaldela Paz. Parecieraque no hay límites para especular y continuamente es posible negociar con productos tan básicos como las materias primas fundamentales para la supervivencia de las personas, como el trigo, el maíz o las semillas. [1]


En este mundo globalizado todo está interconectado

La Organizaciónde Naciones Unidas, ONU, ha declarado la crisis humanitaria del cuerno de África como la primera hambruna del siglo XXI, con 10 millones de famélicos. Y no es de extrañarse ya que desde hace más de 15 años, en la cumbre Anual sobre Alimentación,  países ricos y pobres se comprometieron a hacer todo lo posible para reducir el hambre mundial a la mitad, según reza uno de los objetivos del milenio. Cuatro años más tarde, las cifras continuaban empeorando.

En la actualidad el hambre afecta a mil millones de personas, de las cuales 60 mil mueren cada día. Pero el problema no es la falta de alimentos, según asegurala FAO, agencia para la agricultura y alimentación dela ONU, sino la imposibilidad de acceder a ella por parte de una gran cantidad de habitantes, en su mayoría de países de África pero también de Asia.

Los precios cada vez son más altos

Si bien los costes de los cereales han bajado en los últimos tres años, se han encarecido un 70% más que antes del 2006, por lo que no han desminuido lo suficiente para que sean accesibles a las poblaciones empobrecidas; y el precio de las semillas y los fertilizantes han aumentado el doble, según explica un artículo del diario El Periódico. [2]

Por otra parte, en los próximos años, los precios oscilaran seguramente hacia el alza ya que países emergentes como China e India se han convertido en grandes consumidores de alimentos y sobre todo de biocombustibles, para los que se han de destinar grandes extensiones de tierra y agua que antes se utilizaban para cultivar alimentos para el consumo.

Ante este panorama, los eruditos de la especulación económica han visto en los alimentos una gran fuente de divisas ya que son un bien básico para la supervivencia y quien tenga en sus manos la propiedad de la tierra y las reservas de alimentos será quien pueda decidir su precio. Tanto es así que investigadores del Oakland Institute de California[3] estiman que algunos clientes estadounidenses invirtieron 500 millones de dólares en tierras con perspectiva de un 25% de beneficio,la FAO, en su día, alentó esta iniciativa.

La mano negra alcanza a los alimentos

Así, la especulación ha pasado de productos como el petróleo, el oro o el sector inmobiliario a la tierra y los alimentos. En España, por ejemplo, existe un producto financiero de Cataluña Caixa (depósito 100% Natural)[4] que ofrece una cesta con azúcar, café y trigo que requiere una inversión de 1.000 euros pero que ofrece una rentabilidad asegurada.

Por su parte, organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial, vienen, desde hace muchos años, “aconsejando” a los países pobres que deben aplicar políticas de exportación de materias primas como fórmula para aumentar su PBI. El resultado de esto es el ahogo de los mercados internos y de los pequeños productores, además de fomentar políticas de expropiación o venta de tierras fértiles a empresas privadas de países ricos y el cultivo de productos de transacción que se convierten en activos financieros, que son cotizados en el extranjero pero que no dan de comer a la población local.

Está claro que el cuerno de África está sometido a un problema de sequía, que conjuntamente con economías insostenibles por sí mismas (o bien por ahogo internacional) y que no tienen la capacidad de producir la cantidad de alimentos necesaria para toda su población escenifica y agrava hoy la situación del hambre en el mundo.

Lo que no se puede dejar de ver es que aquellos que otrora marcaban los pasos a seguir para salir de la crisis (económica y alimentaria) son los mismos que asfixian las economías de los países del sur marcando un modelo de economía neoliberal que pone todo su énfasis en el mercado internacional y no en lo local.

Es indudable que esta situación se viene dando desde hace bastante tiempo y nosotros no deberíamos ser cómplices de este gran monstruo especulativo que empobrece y mata a miles de personas cada día. Porque la alimentación, el agua, la tierra… no deberían ser productos que coticen en bolsa ya que todos y todas tenemos derecho a una vida diga y a no morir de hambre.


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Acerca de Lucia Gorosito
Fotógrafa con más de siete años de experiencia en reportaje. Actualmente me dedico a la fotografía de bebés y mamás embarazadas.

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