Desafíos de las ONL

Uno de los mayores retos a los que se enfrentas las ONL refiere a la identificación y unión con otras entidades no lucrativas. Esto implica un reconocimiento mutuo dentro de un mapa bastante heterogéneo, diverso y hasta complejo. Si bien en España existen infinidad de organizaciones con campos de trabajo disímiles, es necesario poder reconocernos como pertenecientes al Tercer Sector Social para poder unir sinergias y trabajar conjuntamente. Ante esta situación, es preciso que las ONL busquemos los factores comunes y los valores compartidos para poder clarificar “que somos, qué papel queremos tener y hacia dónde queremos ir”, explican desde el OTS, para poder construir una identidad propia y un discurso colectivo. Sólo así será posible “optimizar las relaciones del Tercer Sector con la ciudadanía y otros agentes sociales relevantes”. [1]

 

Siguiendo esta línea de análisis, el Observatorio marca algunos puntos importantes a tener en cuenta: Potenciar el trabajo en red para generar alianzas fuertes entre las entidades a partir de los elementos comunes que puedan tener y de los conocimientos que se puedan intercambiar. Por otra parte, también es significativo aumentar la visibilidad del sector y que la sociedad civil realmente logre conocer qué es el Tercer Sector, lo que hacemos, quienes somos y nuestra legitimidad, sobre todo para poder posicionarnos como agentes sociales del cambio.

 

Por otro lado, puede representar un desafío cuando al hacer alusión a la transparencia y legitimidad se vislumbra una acción conjunta con otros actores sociales como la administración pública o las empresas privadas. Normalmente es aceptado, y hasta obligatorio, desarrollar un trabajo en red con asociaciones y entidades sin fines de lucro, pero ¿podríamos poner en tela de juicio nuestra transparencia si colaboramos con una empresa privada, por ejemplo? Los cambios que han sufrido las ONL en los últimos años, su evolución, su posicionamiento no sólo de crítica y asistencialismo sino también de investigación, denuncia y acción nos han permitido ganar flexibilidad. Está claro que los avances en redes sociales han roto los diagramas estáticos que antaño marcaban las acciones de las ONL. Ahora hemos de trabajar juntos, construir alianzas basadas en intereses comunes y quitarle el tinte negativo y “marketinero” a este tipo de vocabulario. Es necesario dar lugar a un nuevo paradigma de relaciones fraternales y corresponsables con aquellos actores que obren bien, formar parte de la constitución de las políticas públicas, porque detrás de las empresas y de la administración pública hay personas que también pueden realizar una buena gestión del cambio.

 

Finalmente, la transparencia, ligada a la rendición de cuentas es una tarea obligatoria que todas las organizaciones deberían llevar a cabo para poder adquirir legitimidad, confianza y reconocimiento social. En este ámbito, el OTS reconoce la labor comunicativa, interna y externa, como una herramienta fundamentar para favorecer una rendición de cuentas transparente, fiable y abierta. Justamente los vientos de cambio hacen que en la actualidad las ONL se identifiquen con una posición pluralista, horizontal, en donde sea posible que profesionales y voluntarios puedan desempeñar un trabajo conjunto y se apliquen normas de calidad, como las que se llevan a cabo en la empresa privada. Así será posible diversificar y mejorar las relaciones internas, ofrecer una imagen eficaz y eficiente para cumplir nuestras metas y poder definir una estrategia a largo plazo con una base firme. Dicha estrategia debería también poder diversificar las fuentes de financiación para buscar nuevos modelos económicos financieros.


[1] Vidal Pau, Vals Nuria (2008). Los retos del tercer Sector, una visión a partir de los consejos asesores del Observatorio del Tercer Sector. Colección debates OTS, Observatorio del Tercer Sector, Barcelona, España.

 

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Legitimidad de las ONL, me la das porque me la gano

Las entidades no lucrativas (ONL), creadas por libre iniciativa individual o grupal, sin identificación política y de carácter independiente, inciden directa o indirectamente en la sociedad civil. Se trata de agentes de transformación, con una carga añadida de compromiso social y son los ciudadanos quienes depositan confianza en estas entidades otorgándoles la legitimidad necesaria para nacer, mantenerse y crecer. Contar con la corresponsabilidad de la ciudadanía es fundamental en la reconstrucción de la sociedad y para mejorar el entorno social, pero dicha legalidad debe ganarse y mantenerse en el tiempo. Sólo aquellas entidades que realmente demuestren su transparencia son las que a ciencia cierta cumplirán con todos los requisitos necesarios para llevar a cabo su misión, que estará apoyada en valores éticos y morales.

Las agrupaciones sin ánimo de lucro han registrado durante los últimos 30 años un cambio significativo en cuanto a su estructura, organización interna y externa, sus actividades y la posición ética a ocupar frente a diversos actores sociales (empresas privadas, usuarios, administraciones públicas, partidos políticos, confesiones religiosas). Desde las otrora asociaciones nacidas a partir de la iglesia o la salud,  hasta las que en la actualidad se ocupan de temas culturales, marginación o violencia de género, las ONL han sabido construirse un lugar dentro del tejido social. Han sido capaces de crear un espacio de reflexión, dialogo, análisis y cambio, labor fundamental en tanto y en cuanto se posicionan como representantes de los diversos colectivos. Se sitúan como agentes de cohesión y movilización, agrupan, discuten, preguntan, cuestionan, se involucran, presionan, debaten… son creadoras de conciencia social y son inevitablemente actores fundamentales y necesarios. La misma sociedad es quien les da vida porque es ineludible la existencia de una contrapartida social a la estatal y corporativa para construir una ciudadanía más representativa, enlazada y responsable.

Para mantenerse, actuar, producir cambio y lograr sus objetivos, el tercer sector social ha evolucionado apuntando hacia una transformación que no deja de lado la realidad: Globalización, economía de mercado, competitividad… Dicha transformación obligatoria facilita la mirada hacia afuera, contemplar qué es lo que ocurre, preguntarse qué necesitan los usuarios, y entender cómo es posible ser más eficaces para cumplir con sus necesidades. Esta dinamización hace posible que en la actualidad se pueda alcanzar la incidencia social, mantenerla y, porqué no, mejorarla si fuera necesario ya que puede resultar vital para la estabilidad de cualquier asociación. Justamente el crecimiento conlleva adaptación y flexibilidad, transformación, observación, análisis, razonamiento, comparación y, sobre todo comunicación. Lejos ha quedado la tendencia de que las ONL a priori traen bordada una característica indiscutible de “bondad”. Hoy es necesario demostrar el hacer y el cómo, ver para creer y creer para sentir, apoyar y consolidar. No olvidemos que estamos en la era de la tecnología. En este momento histórico somos bombardeados diariamente con más información de la que podemos asimilar y digerir. Hoy las ONL se encuentran frente a un reto: Es necesario ser legítimo. Dicha autenticidad está dada por aquellos que las perciben, quienes las apoyan y podrían articularse con ellas a partir de la transparencia y del valor añadido que aportan a la sociedad. Pero no basta únicamente con hacerlo, sino que también es imprescindible saber cómo contarlo y transmitirlo para que no se diluya antes de llegar a la sociedad civil. Así las cosas, desarrollar la habilidad comunicativa es requisito sine quanon para todas las ONL y debe ser un punto fundamental para cumplir con los objetivos y las metas deseadas. La transparencia y la buena gestión han de ser comunicadas y aplicadas a todos los ámbitos de la asociación, así como por todos sus miembros. La evolución y el crecimiento implican una reorganización interna y un refuerzo de la visión externa.  La comunicación se convierte en una herramienta valiosa en este aspecto no sólo como un modelo identificativo frente a otras entidades sino también para trabajar en red. Saber qué hacen los demás y comunicar qué hacemos puede facilitarnos la tarea, el trabajo en equipo y transmitir una visión de eficiencia, transparencia y apertura.

LFG