De las ONG a las ONL, nuevos retos

“El Tercer Sector ha demostrado en los últimos años capacidad de competir en el mercado en la provisión de servicios a las personas y al mismo tiempo mantenerse fiel a los valores que lo guían”. Oriol Homs I Ferret.

Es desde el siglo XIX que las ONG existen. Una de las primeras entidades que se fundó fue “The British and Foregein Anti-Slavery Society” (1839) que luchaba para abolir la esclavitud. Casi 30 años más tarde, en 1863, vio la luz el Comité Internacional de la Cruz Roja de la mano de Henri Dunnat, un ciudadano suizo que intentó suplir la carencia de la asistencia sanitaria en el campo de batalla de Solferino.  A estas iniciativas le siguieron “Save the Children”, en 1919 y el “Oxford Famine Relief comité”, OXFAM, luego de la Segunda Guerra Mundial. Y así, se fueron sucediendo un sin fin de asociaciones y fundaciones en todo el mundo. Durante los años 60 y 70 se produjeron muchos cambios políticos, sociales y económicos que marcaron una era en donde las ONL fueron capaces de entrar en una etapa de pleno crecimiento y evolución. A la defensa de la paz y los derechos humanos se sumaron las recién nacidas asociaciones ecologistas quienes acunadas por el Estado de Bienestar supieron ganarse la confianza de la ciudadanía y consolidarse dentro de la sociedad civil.

Las ONG (organizaciones no gubernamentales) como son popularmente conocidas son organismos independientes de los gobiernos locales e internacionales y actúan en y desde la sociedad civil.  Están reconocidas en el artículo 71 de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, firmada el 26 de junio de 1945 en donde se las habilita para ser consultadas por el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas en temas de competencia de dicho consejo. Las ONG se posicionan como un recurso que está alerta a los problemas que puedan surgir a su alrededor. Así, al ser sin fines de lucro e independientes, se mueven por valores y principios basados en la ética y la moral. Su objetivo no es suplir la acción de los gobiernos, sino llenar los vacíos sociales, económicos, legales, etc. que existen en la sociedad. El Observatorio del Tercer Sector (OTS), centro de investigación especializado en ONL españolas, apunta que a partir de la realidad existente, “las organizaciones identifican problemas y situaciones muchas veces ignorados por las instituciones públicas y proponen políticas de acción. Es importante tener en cuenta que la lista de intereses que tiene una sociedad es muy diversa y las organizaciones no lucrativas recogen directamente esta diversidad y complejidad”.

Desde el boom de los años 80 hasta el 2000 ha corrido mucha agua bajo el puente. Al noveno Foro Social Mundial realizado en Brasil en el año 2009, concurrieron 133 mil representantes de ONL y movimientos sociales de 142 países. Teniendo en cuenta que la cifra estimada del mismo evento realizado en el 2003 apuntaba a unos 120 mil asistentes, queda claro que se sigue produciendo un aumento significativo en la cantidad de organizaciones existentes a nivel mundial y una actitud cada vez más participativa. Este crecimiento, aseguran desde SustainAbility (consultora de investigación y desarrollo sostenible) se debe a la apertura en los últimos años de economías comunistas y emergentes o de transición hacia modelos de mercado, democracia y sociedad civil. Además de este hecho, la creciente desconfianza en las instituciones sumada a la falta de cobertura de los gobiernos en la prestación de servicios y el aumento de las desigualdades sociales, sumado a la crisis medioambiental son factores que promueven la aparición de organizaciones alternativas e invita a la ciudadanía a movilizarse. La tercera arista de este cambio se ubica en el auge de las telecomunicaciones y la tecnología global que posibilita el intercambio de información, la denuncia, el darse a conocer y saber que ocurre en otras realidades.

Tomando como punto de referencia el paradigma de la información y la globalización, podemos agregar que la finalización del Estado de Bienestar viene seguida, en este momento, por una crisis económica internacional que ha impactado sobre el Tercer Sector. El vaticino indica que tenemos menos recursos económicos para la álgida cantidad de temas a los que hemos de responder. Esta regla inversamente proporcional nos obliga a obtener el máximo resultado de cada recurso y nos incita a buscar alternativas de financiación y de trabajo viables y practicables a corto, largo y medio plazo.

¿Entonces, cómo definiríamos hoy a una ONL? Según Alfred Vernis, profesor de ESADE, son entidades constituidas para prestar un servicio que mejore o mantenga la calidad de vida de la sociedad; formada por un grupo de personas que aporta su trabajo voluntario; no dedicada al lucro personal de ninguno de sus miembros/socios/fundadores; y que no tiene carácter gubernamental. A esta definición agregaría una característica que actualmente se presenta en muchas ONL que está relacionada con la profesionalización del sector. Si bien el nacimiento de las organizaciones no lucrativas (asociaciones y fundaciones) partió con una base prácticamente de voluntariado, ha ido incorporando la presencia de profesionales en sus filas. Estos dos perfiles no se encuentran para nada reñidos entre si, sino más bien que se complementan. Sin dejar de lado el voluntariado, en la actualidad las ONL intentan aplicar un modelo de gestión basado en la planificación con miras al futuro ya que son más conscientes de los cambios estructurales que se producen tanto en las organizaciones como en la sociedad, pobreza, desempleo, violencia de género, inmigración. Nuevas demandas, nuevos retos, nuevas formas de gestión. Y dentro de los modelos alternativos se posiciona la financiación que ya no dependerá exclusivamente de la Administración Pública, sino que intentará buscar otras opciones (empresas privadas, patrocinadores, servicios, intercambios…).

Desde la acción, nos encontramos ante la necesidad de crear un nuevo pacto social aseguraba Oriol Homs I Ferret, sociólogo investigador, en una ponencia realizada el Foro del Tercer Sector en el 2009. El fin es definir las fronteras del sector no lucrativo, de las administraciones públicas y de la empresa privada para que cada uno sepa dónde posicionarse, dónde no debe entrar y sea posible determinar las responsabilidades de cada uno para con la ciudadanía. En este campo, la tarea de las asociaciones radica en fortalezcan su identidad y lugar dentro de la sociedad. “Es muy importante que el Tercer Sector refuerce constantemente sus relaciones con la sociedad civil”, apunta Homs I Ferret. De esta redefinición y fortalecimiento, es posible que las ONL salgan beneficiadas si son capaces de absorber de cada actor social aquello que las hará más eficaces. La creatividad y la innovación pasa a ser también menester de las entidades no lucrativas y no sólo de la empresa privada, ya que la aparición de nuevas necesidades y el cambio en el escenario social implican pensar opciones y alternativas que se adapten a la realidad social y económica imperante.

LFG.

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Acerca de Lucia Gorosito
Fotógrafa con más de siete años de experiencia en reportaje. Actualmente me dedico a la fotografía de bebés y mamás embarazadas.

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