El liderazgo horizontal

Las organizaciones ya no responden a un esquema “estímulo-respuesta”. Su complejidad significa una interacción real entre la persona y la organización, donde las dos partes se influyen mutuamente. Joan Cornet, Liderazgo: Un elemento clave para el siglo XXI.

La necesidad de organización es inherente a las sociedades, así como el desarrollo y la posterior aplicación de modelos de seguridad, justicia, orden, derecho, etc. Los individuos agrupados, indefectiblemente se rigen por un sistema organizativo que es adaptable a cada sociedad, aunque comparte determinados convencionalismos, y que como tal debe evolucionar y transformarse conforme pasa el tiempo. Los paradigmas organizativos han ido variando en los últimos años con una tendencia que apunta al paso de una estructura vertical (formal) a otra de carácter horizontal (informal), que tiene la posibilidad de ganar flexibilidad a medida que se perfecciona. La tendencia es clara aunque, tratándose de persona, los cambios pueden transformarse en retos. Dicho esto, podemos afirmar que no siempre es posible aplicar este modelo en cualquier grupo ya que la organización horizontal implica responsabilidad individual y colectiva, apunta y necesita de la identificación social y de la cohesión, y obliga a contar con la capacidad de lograr la especificación y la excelencia, además de una cierta flexibilidad, creatividad y habilidad de comunicación.

La horizontalidad da lugar a líderes con una postura democrática que facilita el intercambio, escucha las aportaciones, cree en la implicación de sus componentes y asume al equipo como un todo, situación que deviene consecuencia de una identificación con ese todo. La contrapartida de este líder, es un integrante de su equipo que se involucre, desee aprender y alcanzar objetivos y que se comprometa e identifique con el equipo de trabajo. Ser una unidad no significa perder características individuales porque justamente este modelo organizativo apuesta y reconoce las virtudes, capacidades, cualidades y aptitudes de cada miembro de su equipo para trabajar de forma conjunta por un bien común y alcanzar las metas establecidas. Hablamos de un liderazgo basado en una buena gestión de las relaciones, de la participación y del aprovechamiento de las cualidades y aportaciones de cada persona. Aquí es donde entra la retroalimentación que apunta al crecimiento individual y grupal. Esto sólo es posible si contamos con un buen líder y un equipo de trabajo que tenga las características necesarias para la consecución de los objetivos.

Podríamos decir que el ambiente y el modelo de trabajo aplicado, así como las características de los integrantes del grupo, influyen directamente sobre al actuar del grupo en su conjunto, pero también sobre cada persona que lo compone. De forma negativa o positiva se produce una incidencia, a corto o mediano plazo. En algunos casos, dicho efecto puede ir cambiando en el tiempo y provocar reacciones diversas. Es por ello que la forma de liderar es fundamental para evitar que se produzcan desajustes graves que interfieran en las dinámicas y el cumplimiento de los propósitos del grupo. La observación de uno mismo como líder, de los cambios del entorno y de las dinámicas del grupo (individuales y colectivas) son sustanciales, así como la comunicación y la flexibilidad; cualidades que se convierten en elementos clave para resolver los conflictos que puedan suscitarse.

Llegados a este punto, la pregunta se cierne sobre si es posible “moldear” a una persona para que encaje con un estilo de liderazgo específico. Hemos de tener en cuenta si las situaciones sociales pueden controlar los comportamientos individuales o bien si la conducta individual pondera por sobre lo social. Al hablar de retroalimentación, la clave estaría en definir un estilo de liderazgo acorde a las características y necesidades de los individuos del grupo y de la empresa para cumplir con los objetivos de la forma más rápida y eficiente, sin perder de vista el hecho de que lo más importante es trabajar por una causa común, a base de compromiso. Sólo conociendo las mismas será posible encontrar las formas de motivación acordes para que cada persona pueda desarrollarse, crecer, identificarse con una causa determinada y aportar lo mejor de si para ella.

LFG.

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Acerca de Lucia Gorosito
Fotógrafa con más de siete años de experiencia en reportaje. Actualmente me dedico a la fotografía de bebés y mamás embarazadas.

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